Rostros de la Memoria

Serie documental

61,317 es el número actual de personas desaparecidas en México, desde los años 70s, sus familias han sostenido una incansable lucha por encontrarles con vida, exigiendo justicia y castigo a los culpables. Ningún gobierno ha hecho justicia y solo continúan acumulando cifras sexenio tras sexenio. 

A través de Rostros de la memoria, nos sumamos a su lucha con un reclamo álgido, para alzar la voz y decir, que ningún desaparecido es una cifra más, son personas que nos hacen falta ahora mismo y es responsabilidad del estado mexicano su búsqueda seria e inmediata.

Estas historias buscan fortalecer la memoria colectiva para no olvidar, para nunca olvidar; que falta la justicia, el castigo a los responsables y la presentación con vida. 

#NoQueremosCifrasQueremosJusticia

#RostrosDeLaMemoria

ROSTROS DE LA MEMORIA

Jesús Bello Moreno es un hombre del campo, le gusta vestir vaquero, es honesto y solidario, por ejemplo, si un auto cerca de su casa quedaba descompuesto, el ya estaba viendo cómo ayudar. Su sueño es comprar un terreno y construir un rancho en su pueblo, un lugar tranquilo donde se pueda ver desde lejos a las personas que los visitan. Compró un caballo y lo monta ya sea en el boulevard o en el centro de Chilpancingo. Su mayor pasión en la vida es convertirse en un buen padre, no solo proveer de alimentación, techo y gastos, el quiere que su hijo lo vea como un amigo, alguien en quien confiar y a quien contarle sus problemas o alegrías, empeña mucho tiempo en eso. El día 17 de Diciembre del 2008, Jesús Bello Moreno salió de su casa y llego a su trabajo, checo su entrada. Había quedado con su esposa Lilia Vázquez López de avisarle si se quedaría esa noche al evento anual de cena baile. Su esposa jamás recibió esa llamada y al día siguiente inició una búsqueda que no ha concluido.
Luis Geovany Rodríguez de Aquino es un jovencito muy tierno, con una sonrisa muy característica, hacia detalles como llevarle de comer a la cama a su mama llevarla a comer pizzas cuando cobraba, siempre la lleva de la mano, es un hijo muy amoroso. Trabajó en una purificadora de agua, también fue cargador de tabique o de trozos de madera, concluyo la primaria y primero de secundaria, dijo que regresaría a estudiar después, pero fue cuando “lo levantaron”. Su abuela le apodo “El bolillito” porque desde los 8 años tuvo que salir a vender bolillo con una canasta, su familia es muy pobre y el sufrió mucho desde su infancia por las carencias económicas, prácticamente crecieron solos mientras su madre trabajaba y su padre murió cuando era muy pequeño. Es muy alegre, muy llevadero, con todos se lleva bien, sus amigos todos son del barrio, se juntaban en la esquina, no le hacían mal a nadie, les gusta el futbol y se iban una vez por semana a las canchas. Su mayor sueño en la vida es construir una casa para su mama y salir de la pobreza. El 14 de Junio del 2016 le dijo a su mama que iba a echar la reta, que en 20 minutos regresaba. Su madre Esther de Aquino Velázquez nunca volvió a saber de él, porque cuando iba de camino lo interceptaron unos hombres armados en un carro blanco, su sobrino y dos chicos más iban con él, fueron testigos del “levantón”.
Jesús Bello Moreno es un hombre del campo, le gusta vestir vaquero, es honesto y solidario, por ejemplo, si un auto cerca de su casa quedaba descompuesto, el ya estaba viendo cómo ayudar. Su sueño es comprar un terreno y construir un rancho en su pueblo, un lugar tranquilo donde se pueda ver desde lejos a las personas que los visitan. Compró un caballo y lo monta ya sea en el boulevard o en el centro de Chilpancingo. Su mayor pasión en la vida es convertirse en un buen padre, no solo proveer de alimentación, techo y gastos, el quiere que su hijo lo vea como un amigo, alguien en quien confiar y a quien contarle sus problemas o alegrías, empeña mucho tiempo en eso. El día 17 de Diciembre del 2008, Jesús Bello Moreno salió de su casa y llego a su trabajo, checo su entrada. Había quedado con su esposa Lilia Vázquez López de avisarle si se quedaría esa noche al evento anual de cena baile. Su esposa jamás recibió esa llamada y al día siguiente inició una búsqueda que no ha concluido.

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